Ojala te entendiera. Quisiera pensar que es sólo una piedra más. Que será la última.
Pero hoy estoy triste. No puedo remediarlo. Hay cosas que ni entiendo ni entenderé. Sólo quiero irme lejos, muy lejos, donde mi unica obligación sea ponerme un costal o cojer un capirote, y dejarme de sueños vacíos, de carpetas con marchas que llevan años forjandose, de videos de revirás eternas, y de soñarte en cada esquina, en cada calle, en cada chicotá.
Me gustaría decir, que cada vez que nos encontramos ante tí, para cambiar tu ajuar, creo verte sonreir un poco.
Esta vez no. Esta vez, me quedo con tus lágrimas...
1 comentario:
Me da pena verte triste, ya lo sabes.
¿Qué decir para poder esperanzarte un poco? ¿Para traer de vuelta la ilusión que a raudales has puesto? ¿Para poderte hacer creer que todo es pasajero y que siguen habiendo oportunidades? ¿Qué hacer para aparentar normalidad, cuando ese mismo sentimiento que te embarga a ti empieza a visitarme a mí también, aunque no es tan asiduo compañero todavía?
La caída es más dolorosa cuando se ha escalado muchos escalafones en el ámbito de los sueños (ahora que yo los tengo, alcanzo a imaginar cómo puede ser). Piénsalo. Pero tampoco debe ser un impedimento para dejar de soñar. Y lo más importante, para intentar hacer nuestros sueños realidad.
Sólo Ella (y Él) sabe el porqué de las cosas. Nosotros sólo nos acercamos nimiamente a atisbar el comienzo de sus planes para nosotros. Ella ya te tiene más cerca. Tú eres sus manos. Ella se siente mimada. Ojalá Ella que ahora sabe de tus mimos en las intimidades de una sacristía quiera sentir tus arrullos en las tardes de jueves santos, para poder pasear como una Reina delante de la Ciudad Real que tanto la quiere, y que no ha podido embelesarse con ella este año...
Y recuerda, no llores por haber perdido el sol, pues las lágrimas no te dejarán ver las estrellas. Y esta Estrella sigue estando a tu lado. Y no sabes lo que querrá de ti dentro de unos años, Maestro.
Un abrazo, y ánimo.
Publicar un comentario